Autor: Julianny García Liranzo.
Un día Amaya se levantó y se sorprendió al ver que el hermoso jardín había perdido su belleza, pues las flores no tenían su color.
Los amigos asustados comentaron: - ¡ya no vamos a tener el polen rico, nuestro jardín no es colorido!
Los amigos de Amaya preocupados dicen: -¿Qué vamos a hacer?
Amaya responde: - Hagamos una oración a Dios para que envíe lluvia y nos dé un sol radiante para que las flores vuelvan a tener su color.
Dios escuchó y envió la lluvia y un sol radiante llenó las flores de un hermoso color.
Amaya y sus amigos dieron gracias a Dios y fueron felices para siempre.
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